¿Cómo puedo beneficiarme de la bonificación fiscal del 95% por transmisión de la empresa familiar?

 

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Para gozar de la bonificación fiscal del 95% por transmisión de la empresa familiar, prevista en el art. 20.2 c) de la Ley 29/1987, del Impuesto sobre Sucesiones, no es exigible que la persona que forma parte del grupo familiar y que cumple el requisito de ejercer funciones efectivas de dirección de la empresa familiar, percibiendo por ello la mayoría de sus rendimientos, deba, además, ser titular de alguna participación en el capital de dicha empresa.

La pregunta es si para gozar de la bonificación fiscal arriba señalada es necesario que la persona que forma parte del grupo familiar y que cumple el requisito de ejercer funciones efectivas de dirección de la empresa familiar, percibiendo por ello la mayoría de sus rendimientos, debe, además, ser titular de alguna participación en el capital de dicha empresa.

Tanto para supuestos de transmisión mortis causa como intervivos de participaciones en entidades, los apartados 2.c y 6, respectivamente, del artículo 20 de la Ley 29/1987, de 18 de diciembre, del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones , establecen como requisito previo para la aplicación de la reducción que en ambos apartados se prevea la exención de tales participaciones en el Impuesto sobre el Patrimonio del causante o donante según proceda.

Así, el artículo 4. 8º, apartado dos, de la Ley del impuesto sobre el Patrimonio, tras establecer en su apartado d) que el sujeto pasivo debe ejercer funciones de dirección en la entidad, establece que "cuando la participación en la entidad sea conjunta con alguna o algunas de las personas a que se refiere la letra anterior, las funciones de dirección y las remuneraciones derivadas de la misma deberán cumplirse al menos en una de las personas del grupo de parentesco".

Según el Tribunal Supremo, la interpretación conjunta y sistemática de los apartados c) y d) del precepto mencionado exigen y requieren que dichas funciones de dirección sean ejercidas por quienes ostentan la propiedad de las participaciones.

No obstante, el Supremo considera que siempre ha de estarse a la la interpretación finalista de la norma, de manera que si lo que se pretende es la concesión de un beneficio a las empresas familiares que facilite en lo posible su transmisión evitando una eventual liquidación para el pago del impuesto de donaciones lo lógico es interpretar la norma de una manera tendente a dicha finalidad.

La Doctrina del Tribunal Supremo expuesta sobre la materia viene recogida en la sentencia de su Sala Tercera, de lo Contencioso Admnistrativo, Sección 2ª, sentencia 1204/2016, de 26 de mayo de 2016, para unificación de Doctrina.