GESTACIÓN SUBROGADA

Ignacio Gally MuñozEn estas líneas no trato de dar mi opinión personal sobre el tema en cuestión sino una opinión como jurista a un problema social muy debatido, la gestación subrogada.

La gestación subrogada o por sustitución, como se denomina en la Legislación española, es una Técnica de Reproducción Asistida Humana (TRA) caracterizada porque la mujer que gesta al bebé no será finalmente la madre del mismo, sino que accede a gestar al hijo de otra persona o pareja (llamados padres intencionales).

Esta técnica es especialmente compleja y polémica ya que rompe con la idea tradicional acerca de cómo se forma una familia. Es uno de los temas bioéticos más controvertidos por el modo en que aborda la procreación humana y las consecuentes relaciones de maternidad y filiación, en las que la gestación se disocia de la maternidad. La polémica está servida tanto en el plano ético, jurídico, social, económico, científico y religioso. Sus partidarios compiten en número con sus férreos detractores.

El ordenamiento jurídico español no ayuda a simplificarlo. El artículo 10 de la Ley 14/2006, de 26 de mayo, sobre técnicas de reproducción humana asistida prohíbe de manera absoluta e imperativa esta técnica e indica que el contrato de gestación subrogada es nulo de pleno derecho y que la mujer que da a luz es considerada la madre legal del bebé. Por lo tanto, las personas que quieren servirse de este método han de viajar a países cuya legislación permite este método reproductivo. Sin embargo, la Instrucción DGRN de 5 octubre 2010, indica que sí es posible inscribir en el Registro Civil Español a aquellos nacidos en el extranjero a través de los vientres de alquiler siempre y cuando se acredita que la gestante renuncia a la filiación.

Dichas regulaciones en nuestro ordenamiento jurídico incurren en una manifiesta falta de coherencia.

El debate sobre su legalización y prohibición no es nuevo y posiblemente se alargue en el tiempo. Para muchos especialistas médicos y/o legales que estudian la técnica a fondo suelen concluir que no existe base para su prohibición. Por el contrario algunas voces de los Magistrados de la Corte del TEDH, se han pronunciado afirmando que “sea remunerada o no, constituye un trato degradante tanto para la gestante como para el niño, pues implica una drástica ruptura del vínculo único que se crea entre ellos ya que la medicina moderna ha proporcionado evidencias que demuestran el impacto determinante del periodo prenatal para el posterior desarrollo del ser humano”. Nadie puede negar la evidencia de una ruptura del vínculo biológico entre madre e hijo, sin embargo, en muchas ocasiones ese vínculo se rompe de otras formas, y en cambio, el ordenamiento si ofrece un cauce legal para avalar esa ruptura, sin ir más lejos, en el caso de la privación de la patria potestad.

Nuestra propia Constitución, consigna el derecho a la libertad, y sin embargo se insiste en etiquetar a aquellas mujeres que libremente deciden subrogarse como un colectivo que padece un trato degradante. Sin embargo, ¿hasta qué punto se considera denigrante llevar una criatura ajena en el vientre? Por la misma razón, deberíamos preguntarnos también hasta qué punto se considera denigrante fecundar un óvulo asistidamente fuera del cuerpo de la mujer. Al fin y al cabo, ambos procesos no siguen los cauces de la biología natural, pero, sin embargo, ambos persiguen el mismo fin: otorgar la posibilidad a aquellas mujeres que desean ser madres y no pueden.

Otros problemas a tener en cuenta son el anonimato de las donaciones, la capacidad de decisión de la gestante sobre la interrupción del embarazo, el tiempo de entrega del recién nacido, los gastos económicos a compensar, las consecuencias derivadas de la recisión del contrato, la adopción, etc.

La sociedad va cambiando y con ella los derechos y las normas. Situaciones igual de polémicas tuvieron lugar hace años con la regulación del divorcio, el aborto, la reproducción asistida o los trasplantes. El problema de las sociedades humanas no es que estas relaciones, y su traducción legislativa, cambien. En mi opinión el problema sería una legislación inmutable e impermeable a las transformaciones sociales, al evolucionismo social. Como dice E. Lamm “la gestación por sustitución es una práctica existente y ante esta nueva realidad la mejor solución, la más garantista, no es cerrar los ojos ni prohibir, sino regular.”

Artículo firmado por D. Ignacio Gally Muñoz abogado especialista en Derecho Penal Económico y Compliance..