La cuarta parte de los condenados por asesinato de violencia de género tuvieron atenuante por haber confesado

La cuarta parte los hombres condenados por asesinar a las mujeres con las que se relacionaban se beneficiaron de una reducción de su pena porque el juez consideró como atenuante que hubiesen confesado el crimen, según el informe que ha realizado el Grupo de Expertos en Violencia de Género y Doméstica del Consejo General del Poder Judicial en el que solicitan que esta figura sea revisada.

El trabajo analiza las 95 sentencias por asesinatos u homicidios de violencia de género dictadas en 2012 y 2013 por los Tribunales de Jurado y las Audiencias Provinciales, de las que 90 fueron condenatorias y cinco absolutorias, aunque en cuatro de estos casos el juez apreció eximente completa y ordenó internamiento en centro psiquiátrico por períodos de entre 12 y 25 años.

Si bien en las sentencias analizadas no se apreciaron «de forma significativa» el consumo de alcohol, las drogas o la enfermedad mental en el asesino a la hora de juzgarle, «en una de cada cuatro sentencias la confesión ha operado como la principal circunstancia atenuante de la responsabilidad criminal».

Ocurrió en el 27 por ciento de los casos sentenciados en 2013 por los Tribunales del Jurado y las Audiencias Provinciales cuando un año antes, se dio en un 25 por ciento de los casos, según los datos difundidos por el Observatorio de Violencia adscrito al órgano de gobierno de los jueces.

«El grupo de expertos del CGPJ reitera la conveniencia de abordar el estudio de la supresión o reconsideración de esta atenuante en delitos con resultado de muerte en violencia de género, cuando la ejecución del hecho o las circunstancias que lo rodean permitan sin dificultad atribuir la autoría al varón de la pareja o ex pareja sentimental, haciendo inoperante, por tanto, la confesión», explica en un comunicado.

Atendiendo al perfil del autor, el informe refleja que el 50% de los sentenciados en 2013 eran españoles, cuando un año antes los extranjeros eran mayoría (60%). El 52% tenían entre 31 y 45 años de edad, mientras que los ajusticiados entre 46 y 65 años, el grupo más amplio en 2011, representaron el 25%. Un 15% estaban entre los 18 a los 30 años, como en años anteriores.