¿Qué es la contaminación acústica?

Contaminación acústica

Desde un punto de vista jurídico, el inicio de la contaminación acústica surge cuando se traspasan los límites máximos tolerables para el ciudadano medio, y esos valores aparecen recogidos en las normas y reglamentaciones jurídicas, sin olvidar que la mera contravención administrativa no es suficiente para generar una conducta delictiva, ya que se requiere un riesgo grave de afección del bien jurídico protegido.

Los elementos que configuran el concepto jurídico de ruido son tres: la existencia de un sonido o vibraciones, la procedencia provocada por la actividad del hombre, y su carácter molesto o nocivo.

El ruido viene definido en la normativa comunitaria europea como el sonido exterior no deseado o nocivo generado por las actividades humanas, incluido el ruido emitido por los medios de transporte, por el tráfico rodado, ferroviario, aéreo y por emplazamientos de actividades industriales.

La Ley del Ruido 37/2003, de 17 de noviembre, define la contaminación acústica como la presencia en el ambiente de ruidos o vibraciones, cualquiera que sea el emisor acústico que los origine, que impliquen molestia, riesgo o daño para las personas, para el desarrollo de actividades o para los bienes de cualquier naturaleza, o que causen efectos significativos sobre el medio ambiente.

El ruido aparece como uno de los elementos descriptivos del tipo objetivo de los delitos contra el medio ambiente, recogidos en el Título XVI del Código Penal.

El artículo 325 del Código Penal establece la pena de prisión de seis meses a dos años, multa de diez a catorce meses e inhabilitación especial para profesión u oficio por tiempo de uno a dos años al que, contraviniendo las leyes u otras disposiciones de carácter general protectoras del medio ambiente, provoque o realice directa o indirectamente ruidos, entre otras conductas.