CÓMO RECUPERAR LA VIVIENDA ARRENDADA EN CASO DE NECESIDAD

Francisco Villar GallardoCÓMO RECUPERAR LA VIVIENDA ARRENDADA EN CASO DE NECESIDAD

Con la reforma de la Ley 29/1994 de Arrendamientos Urbanos (LAU) en vigor a partir del 6 de junio de 2013, en los contratos que se hayan celebrado después de esa fecha el propietario de una vivienda entregada en alquiler puede recuperarla en caso de necesidad antes de que finalice el contrato de arrendamiento si se cumplen una serie de requisitos.

Por tanto, para que el propietario pueda recuperar su vivienda alquilada por causa de necesidad, deben concurrir los siguientes presupuestos:

– Se puede recuperar la vivienda alquilada por necesidad del arrendador siempre que sea para sí mismo, para cualquier familiar en primer grado de consanguinidad o por adopción, o para su cónyuge en los supuestos de sentencia firme de separación, divorcio o nulidad matrimonial.

– El propietario deberá comunicarlo al inquilino y acreditar la causa de necesidad (p. ej., copia de la sentencia de divorcio donde se atribuya la vivienda alquilada a uno de los cónyuges, ausencia de vivienda donde residir el hijo o familiar, etc.) con al menos dos meses de antelación a la fecha en la que la vivienda se vaya a necesitar, y el arrendatario estará obligado a entregar la finca arrendada en dicho plazo si las partes no llegan a un acuerdo distinto.

– El arrendador o sus familiares para deberá ocupar la vivienda recuperada en el plazo de tres meses. Si no se ocupase en dicho plazo, el arrendatario podrá nuevamente pedir en el plazo de treinta días retornar a la vivienda y volver al alquiler por una duración de tres años. Además, podrá pedir una indemnización por los gastos que el desalojo le hubiese supuesto (mudanza, otro alquiler, etc.).

– La recuperación de la vivienda no podrá solicitarse hasta que haya transcurrido el primer año del contrato.

– Si en el contrato se ha pactado una duración de dos o tres años, el arrendador no podrá recuperar la vivienda alquilada por necesidad hasta que no haya transcurrido dicho plazo, pues el contrato no está en prórroga. La ley dice que “No procederá la prórroga obligatoria del contrato si, una vez transcurrido el primer año de duración del mismo, el arrendador comunica al arrendatario que tiene necesidad de la vivienda arrendada para destinarla a vivienda permanente”. Por tanto, es recomendable que el contrato se haga por una duración de un año, pues así el dueño tiene la posibilidad de recuperar la vivienda por causa de necesidad de él o de sus familiares una vez transcurrido el primer año de arrendamiento, momento en el que se encuentra en situación de prórroga legal a favor del inquilino hasta un total de tres años.